Mujer, ¿conoces la importancia de tus roles femeninos?Este tema amigas queridas va enfocado hacia los roles que
les toca vivir a las mujeres trabajosas, ¿o trabajadoras? –puede ser-, pero el caso es que la mayoría de las mujeres, desconocen
la importancia que juega el papel que desempeñan, como individuos, de manera particularista, y se dejan arrastrar y tragar por las corrientes de
una sociedad establecida en la que forzosamente se tienen que ver inmersas de alguna manera u otra. Sociedad que a veces pareciera ser injusta, porque las juzga y las condena, sin darles la oportunidad, ni siquiera de defenderse.
Cada mujer de nuestro mundo posee un status bien definido, que pareciera asemejarse a un mapa multidimensional: “Ella es esposa”, “Es madre”, “Es hija”, “Es hermana”, “Es amiga”, “Es compañera y consejera”, “Es ama de casa, empleada, obrera, o campesina” “Es una buena amiga”, y algunas otras son hasta: “Excelentísimas profesionales”
Combinados o mezclados todos estos factores que la mujer ejerce por derecho propio (con mucho empeño y amor por cierto), no es difícil adivinar que algunas chicas desearían que el día tuviera 50 horas, y aún así, estarían rebasándolas con bastante éxito,
porque la mujer es tan inmensa como el mar, posee una energía extraordinaria, una voluntad de acero y a prueba de fuego, una increíble capacidad para asimilar cada uno de estos roles a que nos estamos refiriendo, sin contar con que en el trayecto, ella tenga que encontrar y enfrentarse con toda clase de conflictos: Emocionales, culturales, de salud, de restricción presupuestal, de incompatibilidad de caracteres, de desamor, de soledad y desamparo, de maltratos físicos y psicológicos, de estrés, de incomprensión, de abandono, etc.
Toda esta gama de estímulos con respuesta… o sin ella,
hacen que la mujer a veces se sienta fragmentada, cansada, agobiada, dividida, angustiada, porque no encuentra el eco a todo lo que hace diariamente. Pierde su cauce y hasta el sentido verdadero que tenía su vida cuando era niña, cuando podía sonreír despreocupadamente por todo y con todos.
Es como si la mujer estuviera pagando un precio por haber crecido, por madurar, por avanzar en la dura faena que representa “Ser una completa hembra y real mujer”. Se le olvidó el sabor de su sonrisa de antaño, los juegos inocentes, las dulces noches abrazando a sus muñecas, la tierna sensación acariciadora de aquel par de manos amorosas y protectoras.
Ahora es ella, quien tiene la misión de continuar dándoles vida a todos aquellos roles que se le enseñaron en el seno materno cuando era niña. ¿Cuántas de nosotras queridas amigas, desearíamos con toda el alma, volver a ser niñas? –creo que la mayoría-.
Y en ese marco, la interacción de la mujer se va llenando de agobios y tormentos: “No la entienden”, “no la apoyan”, “no le dan su lugar” “no la respetan”, “no la valoran”, “no la promueven ni la estimulan”, y en el peor de los casos…¡Tampoco la aman como ella desearía ser amada, valorada y respetada!
Se requiere por lo tanto en estos casos, fomentar, incrementar y saber conservar, una buena dosis de paciencia, prudencia y misericordia.
Cada persona es distinta, no todos los seres humanos reaccionan igual y, ¡Ay, cuánto nos gustaría que fueran como nosotras quisiéramos que fueran! ¿verdad?. Sin embargo, seamos realistas y menos soñadoras amigas…¡Eso no es posible!.
Las otras personas que están a nuestro alrededor, también tienen sus propios roles, su propias formas de ver la vida, sus propias convicciones, creencias, acciones y reacciones, y no siempre son iguales a las nuestras. Por lo tanto,
veo lógico que cada persona prefiera sujetar su enfoque muy personal a otro tipo de roles que les resultan más satisfactores o insatisfactores, pero que marcan la enorme diferencia entre una persona y otra.
Es difícil asimilar todo esto con claridad amigas queridas, pero no imposible, cuando nosotras como mujeres, nos atrevemos a ver la vida con todas sus cosas tal y como son, sin mezclar sentimientos y sobre todo, sabiendo anticipadamente con certeza,
lo importante y valioso que es, todo aquello que representa ser mujer, y que como tal, ella hace, piensa, siente y sueña, aunque algunas, no tengamos la dicha de poseer todo lo que en la vida nos merecemos. ¿y qué?, mejor que sea el mundo quien siga en deuda con nosotras, ¿Pero Dios?… Ay, amigas bellas, Dios ya nos dio por adelantado el premio: ¡El haber nacido siendo Mujer!
Fuente: Mujer, ¿conoces La Importancia De Tus Roles Femeninos?" Toda Mujer Es Bella. Web. 27 Oct. 2011.
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